Somos una comunidad monástica cisterciense, con más de 60 años elaborando exquisitos dulces tradicionales. Porque «queremos ser verdaderas monjas», como dice nuestro Padre San Benito,  necesitamos vivir del trabajo de nuestras manos (cf. RB 48)., a medida que ha pasado el tiempo hemos aumentado la variedad de productos, gracias a la experiencia adquirida.